La Mejor Forma de Decir: NO.

Una muchacha en estado de pánico escribió:
“Tengo 19 años y estoy saliendo con un muchacho de la misma edad. Estoy en otro país ahora y la distancia nos ha acercado más. Él dice que me ama y yo también lo amo. En una de sus cartas dice: “Yo creo que tú puedes escribir yo te amo, pero lo que quiero ver es la prueba de eso cuando vuelvas”.


Este muchacho usó el truco más viejo: “prueba tu amor yendo a la cama conmigo”. Y ella estaba asustada a morir, ¿Por qué? Porque no quería perder su amor. Estaba aterrada por su exigencia pero no podía imaginar cómo podría sobrevivir si a él no le gustaba su respuesta.

Ella necesita tener suficiente auto-respeto para poder exigirlo de los demás. Necesita tener suficiente confianza para decirle adiós a un muchacho como éste.
¿Qué lo hace a él tan maravilloso para que ella tenga que probarle su amor?
Si la ama tanto como, como él dice, que él pruebe su amor mostrando respeto por ella.

No hay tienda donde se pueda comprar el respeto por uno mismo. No lo puedes ordenar por catálogo. No hay ninguna fórmula mágica que te lo dé. Tú te lo das a tí mismo. Y lo haces porque sabes que lo mereces, porque Dios te hizo, te ama y desea darte más felicidad de la que tú puedes imaginarte.

Aqui te presento unas “Buenas Respuestas” que puedes dar hoy a las típicas proposiciones:

Invitación: “Dame una prueba de amor”
Respuesta:
“Cristo Murió por ti” (Es la prueba mas grande de amor)

Invitación: “Yo lo hago con todas mis amigas”.
Respuesta: “No conmigo. A propósito, ahora yo soy tu ex-amiga”.
Invitación: “Quitémonos la ropa y estemos juntos. No necesitamos hacer nada”
Respuesta: “¿Me crees tan mensa?”
Invitación: “¿Te parece que no soy atractivo(a)?”
Respuesta: “Sí. Me pareces muy atractivo(a). Me gustas mucho. Por esto precisamente no quiero que naufrague nuestra relación haciéndola demasiado física.”
Invitación: “No te preocupes. Voy a usar protección”.
Respuesta: “Protección vas a necesitar si no me dejas tranquila”.
Invitación: “Yo me detengo cuando tú digas”.
Respuesta: “Pues detente ahora mismo”.
Invitación: “Yo te amo”.
Respuesta: “Entonces pruébalo respetandome”.
Invitación: “¿Pero qué estás esperando?”
Respuesta: “Estoy esperando la noche de mi boda”.
Invitación: “El sexo no es una cosa tan importante”.
Respuesta: “Para mí sí lo es y también para mi futuro esposo(a) y lo es mucho mas para Dios. Estoy comprometido(a) a reservar las relaciones sexuales para el matrimonio”.
Invitación: “Si tú realmente me quisieras”
Respuesta: “Si tú realmente me quisieras no me pedirías esto.”
Invitación: “Todo el mundo lo hace”.
Respuesta: “Entonces te será muy fácil encontrar a otra persona para hacerlo”.

Pero: ¿Cómo voy a decirle a Jorge que no?
Así puedes decir no:

  • “Te digo no, porque si de verdad tu amor fuera sincero no me pedirías algo así.”
  • “Te digo no, porque es más romántico decirte que no ahora, para poder decirte sí con la frente alta el día de nuestra boda.”
  • “Te digo no, porque tú eres lo más valioso para mí y yo lo más valioso para ti ¿no?”
  • “Porque yo te respeto, permíteme decirte: no.”
  • “Porque Jesús me ama tanto que dió su vida por mi, ¿tu puedes darme respeto?”

También dices no:

  • Cuando te vistes alegre y a la moda pero no provocativa.
  • Cuando no participas en conversaciones en las cuales no se respeta el sexo.
  • Cuando tu tiempo y tus actividades están bien planeados en tus diversiones y paseos.
  • Cuando miras a tus padres como amigos y los escuchas porque saben mucho.

Si con tan buenas razones ese “amor” se va… ¡alégrate!, porque te salvaste de vivir el infierno de alguien que realmente no te ama y sólo quería usarte a su capricho.
El “no” es la mejor prueba de amor.

“Sólo mi esposo merecerá ese regalo”.

Quien vive en castidad expresa un amor real. Quien ama de verdad, es capaz de esperar hasta el matrimonio. Busca a la persona por lo que es, y no por el placer. Este es el modo de probar que se ama al otro, y de probar el amor del otro.

“Si me amas de verdad, podrás esperar”.

Un requisito para que el amor sea real es que sea generoso y disciplinado. El amor exige sacrificio. El sexo pre-marital es egoísta y es de personas sin dominio propio. Quien lo practica no se entrena en el sacrificio. La castidad prepara el camino a la fidelidad. No hay que “quemar etapas”, el noviazgo necesita más diálogo.

“Un buen noviazgo es la base de un buen matrimonio”.

La castidad es signo de madurez afectiva y humana. No se trata de reprimir, sino de sublimar. De hecho, sólo quien vive en castidad es realmente libre; el que no, se esclaviza, es vicioso. Sólo el que es casto puede vivir libre de preocupaciones innecesarias.

“La castidad da alegría y libertad”.

Propio del ser humano es que la razón domine la pasión. La castidad hace a la persona más humana. El autodominio hace al hombre más hombre, y a la mujer más mujer. Los animales siguen su instinto sin preocuparse de nada más… algunos pobres seres humanos proceden igual.

“Yo soy un ser humano, me comporto como tal”.

La castidad es signo de sabiduría y sensatez, darse cuenta de que se está explotando al ser humano por uno de sus lados más débiles para vender productos. El joven que razona no cae en el consumismo sexual.

“No sólo tengo hormonas, también tengo neuronas”.

La castidad es un modo para darse a respetar y para que nos valoren como personas, y no como objetos de placer. Es signo de autoestima, y su práctica la aumenta.

Los muchachos que valen la pena, valoran más a las muchachas que se hacen respetar, y viceversa. De hecho, van a querer un(a) esposo(a) que se haya comportado con dignidad. Los y las “fáciles” parecen ser preferidos, pero en realidad, los que saben pensar no quieren que el padre o la madre de sus hijos haya sido un(a) persona “fácil”. Cada uno con su comportamiento, escoge el tipo de persona que quiere a su lado.

“Si me doy como persona, seré valorado(a) como persona.
Si lo que ofrezco es carne, seré valorado(a) como carne”.

Dejar un comentario